Política
El líder del Partido por la Libertad (PVV) Geert Wilders (c) tras conocer su derrota en las elecciones generales de Holanda. EFE
El líder del Partido por la Libertad (PVV) Geert Wilders comparece tras conocer su derrota electoral
|
Fuente
:
EFE

Las seis claves del freno a la ultraderecha en Holanda

Guía para los ciudadanos de países donde la extrema derecha xenófoba y populista amenaza con pillar un buen pellizco del pastel parlamentario

30
Jue, 16 Mar 2017

Es el momento de buscarlas y, sobre todo, de que se conviertan en la guía necesaria para los ciudadanos de los países que celebran elecciones este año y en los que la extrema derecha xenófoba y populista amenaza con pillar un buen pellizco del pastel parlamentario. El objetivo se  consiguió primero en diciembre pasado en Austria, donde una movilización inusual colocó en la presidencia del país a un candidato ecologista, con el 53,3 de los sufragios, frente al siguiente mejor situado, un independiente antieuropeísta y contrario a la admisión de refugiados. 

Estos son los motivos que han impedido un peligroso ascenso del ultraderechista Geert Wilders en Holanda.

1Participación masiva

Fue la primera señal. Desde primera hora se apreció un significativo aumento de la afluencia a las urnas con respecto a años anteriores. El resultado final ha sido una participación record del 82 por ciento de los votantes potenciales, la más alta de las últimas tres décadas. Es cierto que el tiempo soleado que dominó en Holanda durante el día  ayudó bastante, como admitió el propio primer ministro Mark Rutte, pero sin el empuje de otros motivos no se habría superado la participación de las elecciones de 2012, que ni siquiera llegó al 75 por ciento. 

2Atención mediática internacional

Los propios holandeses no daban crédito a la expectación que se había generado en torno a sus elecciones legislativas. Poco conscientes de la importancia que la comunidad internacional concedía a sus comicios hasta que lo vieron reflejado en sus propios medios de comunicación, algunos ciudadanos declararon que no deseaban ver cómo su país se convertía en un mal ejemplo para el resto de Europa.

3Estancamiento del populismo nacionalista

Las elecciones de ayer han demostrado que el electorado de los partidos nacionalistas, los que quieren sacar a Holanda de la Unión Europea, no ha crecido. Es cierto que con sus 20 escaños en el nuevo parlamento, cinco más que en 2012, el partido de Geert Wilders ha conseguido un resultado similar a los democristianos y los liberales de izquierda, pero no alcanza los 24 que obtuvo en 2010 y no dobla sus resultados como preveían algunos sondeos. Su antecesor en la extrema derecha holandesa, el fallecido Pim Fortuyn, obtuvo 26 asientos en 2002.

4Cambio de estrategia de los partidos tradicionales

Ha sido el único éxito atribuible a la campaña electoral de Wilders. El miedo a su posible ascenso ha propiciado que algunos partidos tradicionales, especialmente el centro derecha de Rutte, hayan incorporado en su programa algunas de sus tesis nacionalistas. Ha conseguido, en definitiva, que la derecha tradicional se radicalice un poco más, pero sin cuestionar la pertenencia a la Unión Europea ni compartir otras tesis que rayan con la falta de respeto a los derechos humanos más elementales.

Algo similar ha ocurrido en Francia y Alemania, donde la derecha moderada ha adoptado mensajes más radicales con el fin de evitar una huida masiva de su electorado hacia unas posiciones que se han convertido en tendencia en el último año animadas por el Brexit británico y la victoria de Trump en Estados Unidos.

5Diversidad de opiniones

"La democracia está viva", sentenciaba esta madrugada  un politólogo de la Universidad de Utrecht al comentar la alta participación y el mantenimiento de la diversidad de opiniones en un país en el que la norma habitual es que se gobierne en coalición. En el feudo de Wilders, la ciudad pesquera de Volendam, algunos vecinos pedían en sus declaraciones que no se les clasificara de antemano a pesar de que uno de cada dos votaría por la extrema derecha según los sondeos. El temor a ese encasillamiento en un país tradicionalmente diverso también le ha restado votos al maximalista Wilders.

6Transformación de la izquierda

La ola populista se ha llevado por delante al partido socialista holandés, que ha pasado de los 38 escaños que le permitían gobernar en coalición con Rutte a solamente 10. Se ve sobrepasado incluso por el partido ecologista, que multiplica por cuatro sus resultados y obtiene 14 diputados. Aunque ni siquiera unidos pueden aspirar a intentar gobernar, la izquierda holandesa ha conseguido mantener el tipo en unas circunstancias muy adversas y ello también contribuye a equilibrar el panorama político holandés.

La conclusión final es que, con un 13 por ciento de los sufragios, la ultraderecha de Wilders consigue un empate técnico con el resto de las fuerzas políticas holandesas, alejados todos del partido liberal de Mark Rutte. Este, a pesar de la pérdida de apoyo electoral, es el político con más posibilidades de seguir gobernando Holanda.

 

Jesús Martín es periodista.